Hace unas semanas el Camino Lebaniego recibía el tercer premio como ‘Destino del Turismo Cultural Sostenible 2018’en un certamen organizado por la European Cultural Tourism Network (ECTN) en colaboración con Europa Nostra, la Comisión Europea de Viajes y apoyada por la Red de Regiones Europeas para el Turismo Competitivo y Sostenible (NECSTouR).

Además, se ha confirmado su asistencia estos días a la XI Conferencia Internacional de ECTN 2018, un espacio multicultural que acoge a de las rutas de peregrinación más importantes a nivel europeo.

Por este motivo, nos ha parecido interesante hablar hoy de esta ruta de peregrinación vinculada al Camino de Santiago y que ya ha recibido en lo que va de año la visita de 9000 peregrinos.

¿Qué sabemos del Camino Lebaniego?

El Camino Lebaniego es la ruta de peregrinación que une el Camino de Santiago del Norte con el Monasterio de Santo Toribio de Liébana en Cantabria. Está considerado Patrimonio Mundial de la UNESCO desde el año 2015, pero ya desde la Edad Media era un lugar sagrado de peregrinación al igual que Jerusalén, Roma o Santiago de Compostela.

Hacer el Camino Lebaniego es una forma diferente de vivir la magia del Camino de Santiago, en un recorrido que atraviesa algunos de los paisajes más bellos del norte peninsular, pueblos llenos de encanto y tesoros como Fuente Dé o la Cueva de El Soplao (entre otros). Tampoco podemos olvidarnos de la excelente gastronomía de Cantabria, considerada una de las mejores de España.

¿Cómo se origina la tradición?

Santo Toribio de Liébana fue en sus orígenes un monasterio franciscano. Se piensa que su fundación se remonta al siglo VI pero las primeras referencias escritas sobre el monasterio datan del año 1125.

Hacia el siglo VIII fue trasladado a este monasterio el cuerpo del obispo Toribio de Astorga, fallecido en Tierra Santa, junto con todas las reliquias que había traído consigo de este lejano lugar. La más valiosa de ellas es el conocido como Lignum Crucis, el pedazo más grande de la cruz de Cristo que conserva la Iglesia Católica.

En el año 1512 el Papa Julio II otorga mediante bula al monasterio, el privilegio de celebrar el Año Jubilar Lebaniego, lo que convierte a Santo Toribio de Liébana en un centro de peregrinación europeo junto con Roma, Santiago de Compostela y Asís.

En la actualidad muchos peregrinos que hacen el Camino de Santiago del Norte o el Camino Francés, unen ambas rutas de peregrinación con el fin de obtener ambos jubileos.

A pesar de esto, debemos tener en cuenta que el Camino de Santiago y el Camino Lebaniego son dos peregrinaciones independientes. El Camino Lebaniego tiene su propia credencial llamada “la Lebaniega”. Para obtenerla, es necesario recorrer poco más de 70 km (algo menos que para conseguir “la Compostela” donde el mínimo son 100 km). Este itinerario atraviesa los municipios de San Vicente de la Barquera, Val de San Vicente, Herrerías, Lamasón, Peñarrubia, Cillórigo Potes y Camaleño… permitiendo al peregrino conocer una gran diversidad de paisajes, desde las costas del Cantábrico hasta los Picos de Europa en su tramo final.

¡Otra peculiaridad! ¿Os acordáis de que os contamos hace tiempo que el Camino de Santiago está señalizado con flechas amarillas? Pues el Camino Lebaniego también tiene señalizaciones con flechas, pero en este caso de color rojo. No es extraño que en algunos puntos de la ruta aparezcan flechas de ambos colores ya que son puntos de encuentro entre peregrinos de Santiago y peregrinos lebanienses.

¿Qué lugares visitar? (por etapas)

1) Etapa San Vicente de la Barquera – Cades

San Vicente de la Barquera es una de las localidades más turísticas de Cantabria por su extenso patrimonio histórico y cultural. No puedes irte sin ver la iglesia gótica de Nuestra Señora de los Ángeles, el convento de San Luis del siglo XV donde se hospedó Carlos V en 1517 para ser coronado rey, el Puente de la Maza o el Santuario de la Barquera (también del siglo XV) donde según cuenta una leyenda, llegó la Virgen a bordo de una pequeña embarcación sin tripulación.

Santa María de los Ángeles

Santa María de los Ángeles

Capilla de la Virgen de la Barca

Después de cruzar La Acebosa y Hortigal, justo antes de adentrarnos en Serdio, nos econtramos con la Torre de Estrada (siglo XIV), otra parada obligatoria en nuestra ruta. Era un conjunto defensivo con foso, cerca, torre y capilla.

Torre de Estrada

En Muñorrodero comienza la Senda Fluvial del Nansa, un increíble paseo natural de 8 km antes de llegar a Camijanes. Bosques, pasarelas de madera y miradores que harán las delicias de los senderistas.

Llegando a Cabanzón podemos ver otra torre defensiva construida hacia el siglo VIII pero de la que sólo se conservan sus muros del siglo XV.

Torre de Cabanzón

Cades es el punto final de esta primera etapa. No podemos irnos sin ver su famosa ferrería, un conjunto extraordinario que captaba el agua a 1000 km de altitud transportándola por un canal hacia los molinos de los harineros.

2) Etapa Cades – Cabañes

Visitaremos la Iglesia de Santa Juliana en La Fuente (siglos XII-XIII), una de las joyas del arte románico en Cantabria y declarada a Bien de Interés Cultural.

Iglesia de Santa Juliana en La Fuente

Después de recorrer un bosque de robles desde Cicera hasta Lebeña, descendemos hasta Santa María de Lebeña donde podemos contemplar una de las joyas del arte pre-románico español. Se trata de un templo mozárabe construido hacia el 925 d.C. por cristianos huidos del territorio árabe y que implementa muchas de laspeculiaridades de los estilos arquitéctónicos de esta cultura, como el arco de herradura.

Santa María de Lebeña

3) Etapa Cabañes – Santo Toribio

El último recorrido cuenta con algo menos de 14 km. y destaca por sus impresionantes paisajes naturales. Allende, Cabañes, Pendes… todos ellos nos cautivan con su orografía de montaña y la flora y fauna características del Cantábrico.

Tras una visita a la ermita de San Francisco, continuamos el camino por Tama donde podemos retroceder kilómetro y medio para conocer el centro de interpretación de los Picos de Europa.

De vuelta hacia Potes, se puede ver la majestuosa torre del Infantado; uno de los edificios más simbólicos de Cantabria con los Picos de Europa de fondo. Fue construida hacia el siglo XV para ser un bastión defensivo y perteneció a Orejón de la Lama y después al marqués de Santillana y Duque del Infantado.

También en Potes podemos visitar el casco antiguo de la localidad, declarado como Conjunto Histórico-Artístico. Sus puentes medievales, sus casas blasonadas o el empedrado romano de sus calles, dan la bienvenida al peregrino y se integran de forma armoniosa con los bares y restaurantes que pueblan sus calles. Es el sitio ideal para disfrutar del sabroso cocido lebaniego, el plato más típico de la región.

Desde este lugar partimos hacia el monasterio de Santo Toribio para venerar en Lignum Crucis.

El templo fue construido hacia el siglo VI pero vivió varias reformas a lo largo de su historia, sobre todo en los siglos XIII y XVIII. ¿Qué quiere decir esto? Estamos ante un edificio que recoge elementos arquitectónicos góticos, renacentistas y barrocos. ¿Sorprendente verdad?

Santo Toribio de Liébana

La Puerta del Perdón se construyó hacia el siglo XV y por orden del Vaticano se abre cada Año Santo Lebaniego, es decir, cuando el 16 de abril coincide con domingo. Este es el aniversario del monje Santo Toribio que trajo el Lignum Crucis hasta Liébana.

Santo Toribio es el lugar de llegada para los peregrinos que hacen el Camino Lebaniego, pero desde aquí se puede retomar también el Camino de Santiago por la ruta Vadiniense que se une directamente al Camino Francés. Es una de las pocas peregrinaciones que nos permite visitar dos lugares Santos de la Cristiandad en el mismo viaje y, de hecho, muchos peregrinos en la Edad Media se desviaban para venerar el Lignum Crucis antes de llegar a la tumba del Apóstol Santiago.

¿Habíais oído hablar alguna vez de esta peregrinación Santa por el norte de la Península?

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