Después de hacer alguna parada para saborear alguna tapa regada con vino de la región, se camina hacia la porta Faxeiras, al final de la calle del Franco, uno de los enclaves más concurridos por los habitantes de la ciudad, principalmente en los días de sol, ya que las terrazas que aquí se asientan son un reclamo constante para disfrutar de los primeros rayos del rey de los astros. Antes de llegar a ella, se descubren a la izquierda los soportales de la rúa do Vilar. A la derecha, una calle estrecha llamada "Entrecercas" que hace alusión a las antiguas murallas que cercaban la ciudad. El único resto que quedó de esta muralla es el toponímico ya que fue derribada a mediados del siglo XIX.

En este lugar se encuentra la pulpería/ bar Ideal Azul, una de las más emblemáticas de la ciudad. Nada mejor que degustar aquí un vino frío del Ribeiro o del Rosal antes de la hora de comer.

Desde este lugar se aprecia con claridad la separación que existe entre lo que se conoce como casco antiguo y el Ensanche. Si se gira sobre sí mismo, de frente aparece la calle Bautizados (nombre que hace referencia a la antigua presencia de judíos conversos en este lugar). A mitad de recorrido se encuentra la conocida Casa de los Quesos, famoso establecimiento en el que se puede comprar con toda confianza, un buen queso de tetilla, un aguardiente de hierbas o cualquier otro producto gallego.

Un poco más adelante está la plaza de Fonterrabía donde se ubica uno de los últimos locales de limpiabotas de Compostela, que se convirtió con el paso de los años en un lugar muy frecuentado por diversos personajes: artistas, políticos, comerciantes, etc. En el edificio de la derecha, que hace esquina con la calle Senra, se encontraron en 1994, tras unas obras de reforma, los restos de las antiguas murallas compostelanas.

Llegando a la plaza del Toural vemos una fuente construida en 1820. Cerrando el lado norte de esta plaza se ve el pazo de Bendaña, que data del siglo XVIII.

Tiene una fachada simétrica en tres cuerpos que se organizan en torno a una puerta principal adintelada, con múltiples molduras y acodos laterales. Sobre su escudo aparece una figura que unas veces se interpreta como Atlas y otras como Hércules, sosteniendo la bola del mundo donde aparecen representadas la luna y las estrellas. La tradición popular dice que dejará caer dicha bola el día que cruce la puerta una doncella.

Este edificio, propiedad municipal, fue acondicionado para local cultural, de exposiciones, conferencias, charlas... entre otras muchas actividades.

El interior de este palacio se estructura en torno a la escalera, siguiendo el concepto italiano de "manifestación teatral".

Desde esta plaza llegaremos a la rúa do Vilar, característica por sus famosos soportales. En 1866 una orden municipal ordenó derribar muchos soportales compostelanos por su estado ruinoso. Se salvaron solamente los de rúa do Vilar, rúa Nueva, San Benito, Cervantes y Cantón del Toral, por su buen estado, conservando así el recuerdo del Santiago medieval, dándole a la ciudad una nota de encanto y admiración para sus visitantes.



En esta calle podemos encontrar algunas de las librerías o pastelerías más afamadas de Compostela. Una estrecha calle comunica la rúa Nova con la rúa de Vilar, se llama Entrerúas y tiene como particularidad que todas las losas de este callejón están numeradas.

Cerca de esta zona hallaremos la oficina de turismo de la Xunta de Galicia donde podemos obtener información sobre la ciudad y toda la comunidad gallega.

Un poco más adelante está la delegación del periódico "La Voz de Galicia", el diario con mayor tirada en Galicia y uno de los primeros de España.

Siguiendo un tramo de pequeños soportales llegaremos al palacio de Monroy, de inspiración italiana que destaca por su amplio patio interior.


Cerrando la calle por la derecha está también la casa del Deán (1747-1753) cuya fachada fue concebida para ser vista desde la plaza de Platerías, al salir de la Catedral.


Si se entra por la calle de la derecha, la de Xelmírez, se contempla una casa llamada Casa de la Balconada, hoy restaurada. Según cuenta la leyenda, este lugar fue el escenario de un crimen pasional.

La rúa Nova es otra de las calles compostelanas más emblemáticas que presenta también estos característicos soportales. Al entrar en ella vemos, a escasos metros, dos edificios de estilos y épocas diferentes. A la derecha, la conocida como "casa das Pomas", obra del arquitecto Domingo de Andrade a finales del siglo XVII. Se distingue por la decoración de su fachada principal, en cuyos extremos cuelgan dos sartas de frutas que parten de una concha que hay en la parte superior. Sobre estas sartas, dos gráciles gárgolas custodian los frutos pétreos.



Frente a él está el palacio de Santa Cruz, construido a principios del siglo XIX, según los planos de Fernando Domínguez y Romay. De clara influencia neoclásica, destaca la parte baja con un ligero almohadillado y el frontón triangular que lo corona, cobijando el escudo del marqués de Santa Cruz.



A escasos metros de este edificio está el Teatro Principal y frente a él, el Salón Teatro, competidores ambos a principios de siglo para atraer a la burguesía más distinguida de la ciudad. El primero de ellos fue acertadamente restaurado por el Ayuntamiento, después de comprarlo en 1986, recuperando de este modo un espacio más donde celebrar diferentes espectáculos culturales, tales como ciclos de Teatro, de cine o conciertos. Construido por el arquitecto municipal Manuel de Prado y Vallo en 1841, tiene una fachada de aspecto clásico, totalmente integrada en el paisaje urbanístico de Compostela. Este teatro fue durante el siglo XIX el principal centro de reunión social y cultural de los burgueses compostelanos.

A escasos metros, a la derecha, está el Salón Teatro, reconstruido para tal fin a cargo de la Liga Mutua de Señoras de Santiago en 1919, e inagurándose al año siguiente con el apoyo de la jerarquía eclesiástica. Tras una época de esplendor, empezó a tocar fondo a mediados de los años 80', convirtiéndose en una sala de segunda clase.



Frente a este cine está la iglesia de Santa María Salomé, edificio que hace honor a la madre del apóstol Santiago. Fundada hacia 1140 por Pelayo Abad, apenas quedan restos de la fábrica medieval, si se exceptúa la portada principal, en donde se contempla la Virgen de la Leche sedente con el niño en brazos (obra de principios del siglo XV) sobre la clave de la puerta. A cada lado, dos imágenes de la Anunciación, realizadas en el siglo XV; a la izquierda, María y a la derecha, el ángel Gabriel.



La obra medieval fue reformada en el barroco, época en la que se le añadió una capilla, la de la Soledad, antes llamada de Santa Teresa. Se construyó entre 1662 y 1668, en un brazo del crucero. El interior es de planta cuadrada con pequeños brazos formados por cuatro arcos de medio punto apoyados sobre el alzado de las pilastras estriadas. La cúpula es semicircular y se apoya sobre pechinas. Está decorada con escudos.

En el siglo XVII Miguel de Romay se encargó de la realización del retablo mayor, que fue trasladado hace años a la iglesia de Souto, en A Estrada (Pontevedra). En 1743 se levantó el campanario, según un diseño de José Crespo. El pórtico de la entrada es de principios del siglo XVI.



En el exterior, en la calle Tras Salomé, hay un edificio con unas arcadas tapiadas. Parece ser que dichas arcadas pertenecían a un palacio renacentista conocido como palacio de Fonseca (hacia el siglo XVI).

Volviendo a la rúa Nova, podemos ver bajo los soportales una serie de puestos de artesanía. A la derecha, se levanta el palacio de Ramirás, antiguo colegio de irlandeses. Siguiendo esta acera se divisa un tramo del callejón de Enterrúas, a cuyo término se localiza uno de los quioscos más antiguos de la ciudad.

Estos son algunos de los lugares turísticos más señalados que podemos visitar en nuestro recorrido por el casco histórico de Compostela después de nuestra visita obligada a la Catedral. Otros lugares interesantes que podemos ver son la Ciudad de la Cultura, el Parque de la Alameda, el mercado de Abastos o tal vez alguno de los 12 museos más importantes de la ciudad que recogen desde obras de arte modernas a piezas arquitectónicas de un valor incalculable.

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