A pesar de que siempre estamos contando anécdotas históricas en el blog, hace tiempo que no narramos alguna leyenda vinculada al Camino de Santiago.

Hoy hemos querido retomar este apartado para relatar uno de los milagros más interesantes de la ruta jacobea: el de San Ero de Armenteira.

San Ero de Armenteira

San Ero de Armenteira

Aparece recogido en una de las Cantigas recopiladas por el rey Alfonso X El Sabio.

Ero de Armenteira era un noble del siglo XII. Una noche tuvo un sueño en el que la Virgen les pedía a él y a su mujer que fundasen un monasterio ya que la descendencia espiritual era mucho más importante que la terrenal (la pareja no podía tener hijos). Fue así como Don Ero convirtió uno de sus palacios en un monasterio en honor a Santa María para dedicarse a la penitencia y a la oración.

Cuenta la cantiga que San Ero rogaba constantemente a la Virgen que le permitiese ver el Paraíso, y ella le concedió este don. Mientras paseaba por los alrededores del monasterio, el santo se quedó cautivado al escuchar el canto de un mirlo y se sentó bajo un árbol para contemplarlo. Cuando volvió en sí del trance, estaba desorientado y no recordaba el camino de regreso.

Al llegar por fin al monasterio lo vio lleno de monjes y mucho más cambiado. Buscó al más anciano de ellos, quien le mostró un libro sobre la historia del templo donde se leía: “San Ero de Armenteira, noble y piadoso varón, fundador y abad de este monasterio, quien nunca más fue visto después de salir a meditar al monte Castrove”.

San Ero se dio cuenta del milagro y de que había estado más de trescientos años soñando despierto. En ese momento, murió a los pies de los impresionados monjes.

Monasterio de Armenteira

Monasterio de Armenteira

A día de hoy este monasterio cisterciense todavía se conserva y acoge una reducida comunidad de monjas de la Orden. Su mezcla de estilos arquitectónicos y su aura de leyenda lo convierten en un lugar digno de visitar para cualquier peregrino que haga el Camino de Santiago.

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