Como os anunciamos hace un par de días, seguimos con nuestra serie de artículos especialmente dedicados a la Catedral de Santiago de Compostela.

Después de visitar la cripta, nos sentiremos fascinados ante la obra cumbre de la escultura románica: el Pórtico de la Gloria. Fue terminado en el 1188 por el Maestro Mateo, quien dedicó veinte años de su vida a esculpir más de 200 figuras en granito, dotando al atrio de la Catedral de un poderoso simbolismo.

El conjunto escultórico en su totalidad, se estructura en tres grandes arcos de medio punto. Existen muchas teorías sobre la interpretación iconográfica del Pórtico, pero según la mayoría de los expertos en la materia, la lectura del conjunto debe buscarse en el Apocalipsis según San Juan, donde se dice: “(…) los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos cayeron delante del Cordero, teniendo cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos”.

En el Pórtico de la Gloria se representa pues a la Jerusalén Celestial. Un dato importante para poder entenderla es que en un comienzo su conjunto fue ideado sin puertas. La que cruzamos al entrar a la Catedral no existía, ya que se corresponde con la fachada barroca. El Pórtico era la propia puerta de entrada a la Catedral, lo que da fuerza a la teoría sobre el Apocalipsis cuando en él se dice: “tus puertas no se cerrarán con el día, porque allí no habrá noche, y traerá a ella el esplendor y los tesoros de las naciones”.

* Arco central: representa la gloria como el destino de los justos. Vemos a los 24 ancianos del Apocalipsis en el momento de afinar sus instrumentos. Tienen una actitud dialogante entre ellos.

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Bajo este arco observamos a ambos lados una serie de pequeñas figuras que representan a los justos, que se asientan a la derecha e izquierda de Cristo.

En el centro está la figura majestuosa de un Cristo resucitado y coronado.

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Rodeando a esta figura vemos a los cuatro evangelistas con sus respectivos símbolos: San Juan con el águila, San Lucas con el toro alado, San Mateo con el ángel y San Marcos con el león. En el extremo izquierdo de este tímpano aparece un ángel llevando la columna en la que Cristo fue atado y azotado. A su lado, dos ángeles: uno con la cruz y otro con la corona de espinas. A la derecha del tímpano, cuatro ángeles más con los clavos y la lanza del martirio, la sentencia de la condena y la jarra de vinagre, los látigos y flagelos y la cartela del INRI.

* Arco de la izquierda: representa al pueblo judío que espera la llegada de Cristo. En la arquivolta inferior vemos varias figuras entre vegetación. En el centro, se representa a Adán y Eva bendecidos por el alma de Cristo. Entre este arco y el central, dos ángeles con niños representan a los hebreos fieles que son conducidos a la gloria, que se encuentra en el arco central.

* Arco de la derecha: simboliza el Jucio Final al que serán sometidos todos los hombres. En las claves de los arcos aparecen dos cabezas que se identifica como las de Cristo y la del arcángel San Miguel, que portan cartelas en donde estaría escrito el destino de los hombres. A la izquierda del arco se ve a los justos con forma de niños, que son llevados por ángeles en su regazo. A la derecha, los condenados son atormentados en el infierno por los demonios. Uno de ellos trata de comer una empanada mientras una serpiente se enrosca alrededor de su cuello… otro trata de beber con desesperación de una bota de vino boca abajo.

En los pilares del Pórtico aparecen más figuras de los profetas y de los apóstoles. Vemos a los profetas Abdías y Amós, y a su derecha dos figuras que tal vez sean Joel y Oseas. A la izquierda del arco central, cuatro figuras que representan a Jeremías, Daniel, Isaías y Moisés.

En el parteluz se levanta la figura del Apóstol Santiago, patrón de la Catedral, ocupando un lugar destacado después de Cristo y dando la bienvenida a los peregrinos que se acercan al templo. A su derecha, cuatro esculturas que representan a los apóstoles San Pedro, San Pablo, Santiago y San Juan.

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Después encontramos dos figuras que pueden pertenecer, la primera a San Andrés o San Mateo y la segunda a San Felipe o Santiago Alfeo. En el último pilar vemos a San Bartolomé y a Santo Tomás.

Bajo la imagen del Apóstol Santiago en el parteluz, sobresale un capitel con un relieve representando la naturaleza divina de Cristo mediante la Trinidad. Bajo éste, el árbol de Jesé o la genealogía humana de Cristo. De arriba a abajo aparecen las figuras de Jesé, David, Salomón y María. Según una tradición popular, los peregrinos introducen los cinco dedos de la mano derecha en este lugar y rezan algún tipo de oración para conseguir indulgencias. En la parte inferior de la columna, una figura lucha con dos leones; podría tratarse de un Hércules pagano.

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Tras este parteluz, arrodillado y mirando hacia el altar en actitud devota, el Maestro Mateo se representó a sí mismo. Esta escultura se conoce popularmente como el “santo dos croques” y según un ritual, los peregrinos golpean su cabeza con la frente de la estatua para obtener un poco de su sabiduría.

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Alejándonos un poco del parteluz y caminando unos metros hacia el altar mayor, podremos contemplar la parte superior del Pórtico. A través del rosetón vemos la representación de un Agnus Dei con el texto apocalíptico: “la ciudad no necesita ni del Sol ni de la Luna que la alumbren, porque la ilumina la gloria de Dios, y su lámpara es el Cordero”.

Mensajes y expresiones llevadas al arte de la piedra que han emocionado a miles de peregrinos de todos los tiempos desde la inauguración del Camino de Santiago. ¿Te gustaría ser el próximo en vivir esta experiencia? Contacta con nosotros e infórmate sobre nuestros tours.

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